¿A qué nos enfrentamos?
Como personas humanas nos comunicamos y a través de la comunicación es como nos adaptamos a nuestro medio y como lo transformamos, de ahí que todos tengamos que hacer posible la comunicación. A través de ella es como nos socializamos y es de esta forma como nos vamos haciendo adultos.
Todos tenemos que aprender a comunicarnos y eso significa escuchar, interpretar esa diversidad de estímulos, analizarlos y dar una respuesta, pero no vale conformarse con una cualquiera. La respuesta a dar, debe tener sentido, tener origen en la conciencia y satisfacer los principios deseables en el desarrollo del ser humano ( ser autónomo, crítico, reflexivo, es decir poder llegar a ser libre).
Ahora somos una generación nueva, una generación que ha crecido en el mundo de la telecomunicación y que seguirá creciendo en otros venideros pero, ¿En qué lugar nos encontramos ahora?.
Estamos en una era en la que predomina una cultura, la cultura de la informática y como sabemos empezamos a tener necesidad de ella como cuando empezamos a necesitar los primeros libros escritos. ¿Por qué está ocurriendo esto?. ¿Se está generando, realmente, por la necesidad de desarrollo del ser humano o por el aumento de la productividad en la sociedad mercantilista en la que vivimos?.
¿Se crean nuevas tecnologías para progresar o para promover el individualismo, el consumismo o el conformismo social?. ¿Se ligará la omnipresencia de las nuevas tecnologías y su poder expansivo que somete a la totalidad de la actividad humana, a los intereses económicos que tras sí conlleva?
Sea lo que sea, esta claro que vivimos en un mundo de consumo y en un mundo en el que prima la desigualdad, la injusticia, el conformismo, la individualización, el debilitamiento de la autonomía, la primacía de lo estético y la cultura de la apariencia, el pragmatismo, la globalización, los monopolios burocráticos, la balcanización, el aislamiento, el mito de la privatizaciones, la jerarquía de comando y de control, la comparación continua, la rentabilidad y la productividad, el beneficio propio, la ética del todo vale, el eclecticismo acrítico y amoral, el sofismo de la eficacia (lo eficaz es verdadero; lo verdadero es justo; luego lo eficaz es justo), la democracia formal, el enfrentamiento competitivo, el valer cuanto tienes, el neofilismo o interés por lo novedoso y el nihilismo a través del cual se nos hace pensar que hemos llegado a donde teníamos que llegar como si nuestra historia pudiera tener un final.
Vivimos en un mundo en definitiva creado por unos cuantos y en el cual hay necesidad de comunicarse e interrelacionarse, y como no, de saber o conocer que es lo que ocurre en otros lugares, países, etc...
Necesitamos establecer vínculos sociales, afectivos, etc... y poder tener a otros que puedan expresar su opinión y ser mediadores de nuestros aprendizajes.
El mundo ya no es lo que era antes. Todo cambia velozmente y ahora necesitamos hacer uso de todo lo que nos rodea para poder así, seguir creando, pero ¿cómo utilizarlo?. Esa es la cuestión para poder dejar de vivir encadenados y aprender a ser libres.